| Por
Mariano Cecilia Espinosa
La función del Testamento de Nuestro Padre Jesús es una
de las tradiciones religiosas de mayor arraigo en la ciudad de Orihuela
y su huerta. Su origen se remonta al siglo XVIII, concretamente la primera
referencia documental que hemos localizado sobre su celebración
nos remite hasta 1727 y en ella se hace mención a la costumbre
que tenía la V.O.T de celebrar esta función en honor al
Nazareno.
Sus gastos corrían a cargo de los Hermanos Mayordomos terceros,
teniendo lugar el tercer domingo de Noviembre o en el cuarto si por alguna
circunstancia no se podía celebrar en ese día. Más
tarde quedaría establecido en el segundo domingo de Octubre.
Tan solo las epidemias han obligado a que esta función no aconteciera
en sus fechas previstas, en 1855 a causa del Cólera se traslado
la celebración acostumbrada de Octubre, hasta el cuarto Domingo
de Cuaresma y en 1870 la fiebre amarilla que azotó la ciudad motivó
su suspensión hasta el mes de Enero del siguiente año, en
donde se llevó también a la Virgen de Monserrate con el
objeto de servir como acción de gracias.
Era tradición que en la tarde de la víspera de la festividad
saliese el bocinero por las barreras y las afueras de la ciudad anunciando
la conmemoración del Testamento. Cuando no había fondos
suficientes se comisionaba a Mayordomos y Terceros para cada uno de los
cuatro arrabales de la ciudad con el fin de solicitar donativos a los
fieles y así conseguir el mayor lucimiento de la fiesta en honor
del patrón popular de Orihuela.
Sin embargo esta función religiosa no era exclusiva de la orden
tercera establecida en Santa Ana, sino que en la Catedral era costumbre
celebrar durante la cuarta dominica de Enero el Testamento de Ntro. Padre
Jesús del Loreto, imagen vinculada a los inicios de nuestra Semana
Santa y de gran devoción entre los oriolanos. En sus orígenes
la imagen de Ntro. Padre Jesús del Orito estaba ligada a las cofradías
establecidas en la capilla del Loreto, es decir la Loable Cofradía
del Santísimo Sacramento, Purísima Sangre de Cristo, Nuestra
Señora del Loreto y de los Desamparados. Significativamente con
la Purísima Sangre de Cristo, que tenía como subtítulo
la advocación de Nuestro Padre Jesús Nazareno según
aparece reflejado en su bula fundacional .
La Loable Cofradía del Santísimo Sacramento, titulatura
que servía para identificar a estas cuatro cofradías, se
encargaba de mantener su culto, realizando la función anual del
Testamento, con procesión claustral, en el interior de la Catedral
oriolana, sermón y en los días siguientes novenario. Para
la ocasión había repiques de campanas y se hacía
farolada en la torre.
Esta tradición se perdió tras la Guerra Civil, con la destrucción
de la imagen. Sin embargo, en 1942 se recuperaron las funciones religiosas
que tradicionalmente se hacían en honor a Ntro. Padre Jesús,
aunque ya no existiera esta efigie.
Aquel año fue la última ocasión en la que se celebró
la festividad anual del Nuestro Padre Jesús del Loreto. Sin embargo,
en 1947, Monserrate Abad, canónigo de la Santa Iglesia Catedral
de Orihuela, adquirió una imagen antigua de un nazareno que hoy
se venera en una de las capillas laterales de la Iglesia, que inadvertida,
sustituye a la antigua advocación que existía en nuestra
ciudad.
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