Las Sombras de La Luz

 

 


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 opiniones
Reflexiones Por Antonio Bernabé
La Divina Pastora
Sobre el derribo de la Casa del Inquisidor.
José Alberto Pardínez en "Información"
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El Testamento de Nuestro Padre Jesús (20/10/03)
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El fin de un Mito

Javier Sánchez Portas
Oriolano.

Próxima la conclusión de la exposición de La Luz de las Imágenes en Orihuela, es momento de hacer balance desde una óptica diferente de lo que han pregonado por doquier los organizadores. No vale el decir todo es perfecto y el contador ya está en medio millón de visitantes. Eso es falso.

Como conocedor, desde hace muchos años, del arte y la historia de nuestra ciudad, no me vale todo, no voy a comulgar con ruedas de molino, y tengo la obligación de dejar constancia de algunos hechos que no quedarán reflejados en la crónica oficial.

El planteamiento de restaurar todos los monumentos de la ciudad en seis meses ya resulta ridículo de inicio y lógicamente los resultados son lamentables. No se pueden restaurar edificios y obras de arte a fecha fija como si se tratara de una cita electoral con su correspondiente propaganda. No se puede recuperar el abandono y desidia que ha sufrido nuestro patrimonio, durante décadas, en unos días y pretender que todo está bien. Ni los edificios se han hecho ahora, ni los objetos son de ahora, todo existía ya y sólo se expone otra vez.

En los preparativos de la exposición se tiró el Palacio del Inquisidor. Era lo más fácil, pues estaba muy céntrico y restaurarlo era imposible en tan poco tiempo y dejarlo allí parecía antiestético, por eso, al día siguiente de presentar en Orihuela el libro sobre Palacios y casas nobles de la Provincia de Alicante, que incluía éste, se derribó sin control ni licencia. Luego aparecieron los pelota de turno descubriendo la maravillosa vista del Seminario y pidiendo que no se repusiera el palacio, los mismos que no se han dado cuenta que la vista del castillo y del Seminario se está perdiendo precisamente donde era tradicional, en el puente de Levante.

-Derribo de la casa del Inquisidor
-Su Plaza y la mía

La sede del Colegio de Santo Domingo es buena prueba de lo mal que se han realizado las restauraciones. Las dos portadas del Colegio están ahora con andamios para proteger la caída de cascotes y parte de la cornisa se cayó y no se ha repuesto desde hace un año. La iglesia es el único lugar restaurado para la ocasión y presenta múltiples fallos, el suelo se ha cambiado de mármol por barro, sin ningún criterio ni necesidad, removiendo el subsuelo sin una adecuada excavación arqueológica; se ha quitado la cancela del siglo XVIII porque estaba deteriorada ¡vaya restauración! y se han retirado y cambiado de sitio las tumbas que había en el presbiterio. La capilla del Rosario que durante treinta años ha estado apuntalada, por fin se ha restaurado, pero ha perdido su pavimento original de piedra. Las pinturas de la Iglesia más que restaurarlas se han repintado, igual que todos los dorados y corlados, de forma que hoy es lo más parecido a una Falla. La restauración se ha hecho sin ningún criterio y como ejemplo evidente, quien quiera comprobarlo puede ver que las ventanas de la iglesia son reales en la parte de la izquierda y están simuladas en la parte de la derecha; antes cada una tenía dieciséis cristales, ahora solo cuatro, razón, el arquitecto cambió las ventanas de madera por cuatro cristales horizontales y la restauradora, fina y segura, repintó los tranpantojos con la nueva imagen de la ventana, simulando solo cuatro cristales. ¡Viva la rigurosidad!

En la Catedral el desastre ha sido mayor, si cabe. Se ha cambiado el pavimento ajedrezado blanco y rojo por otro gris, pero lo peor es que para ello se levantó todo el subsuelo sin realizar la pertinente excavación arqueológica que obliga la legislación, echando una capa de hormigón sobre los sepulcros e impidiendo que se conozca si existieron pilares en el centro del crucero y los restos de la mezquita islámica que por tradición y documentalmente estaba situada en este lugar. Ante las protestas de Amigos de Orihuela los organizadores adujeron que no eran las tumbas del Vaticano, pero está claro que nuestra catedral tampoco es San Pedro. La piedra, tanto del interior como del exterior, en lugar de limpiarla se pintó, o mejor se embadurnó, con una especie de lechada de cal perdiendo la textura y color originales. El arquitecto conservador de este monumento nos tiene acostumbrados a esta y mayores lindezas, sin ir más lejos cuando cambió el techo del archivo catedralicio lo dejó a cielo descubierto, sin retirar los documentos y mobiliario, y cuando restauró la torre le quitó una reja del siglo XV–XVI.

-Criptas de la Catedral Selladas con Hormigón
-Pintada la Fachada de la Catedral en vez de restaurada

En el Palacio Episcopal, donde he entrado con asiduidad desde 1982, me alegro de haber hecho, fotos pues prácticamente es como si entrase a otro edificio. ¿Dónde está el salón amarillo, su decoración, su altura, sus proporciones? ¿Dónde está el salón del trono? ¿Dónde está el retrete isabelino? ¿Dónde están los armarios, puertas y ventanas de cuarterones? ¿Dónde está la baranda de la escalera secundaria? La preciosa fachada de ladrillo macizo con arcos de descarga y encintados de yeso que apareció debajo del enfoscado, en la calle Mayor, no se recuperó, cuando esa era la original del palacio barroco. El claustro cubierto parece un invernadero y en el centro del patio, donde hubo un pozo, han colocado la lápida de un sepulcro. La entrada actual a la exposición, lugar donde proyecté instalar las piezas de mayores dimensiones del futuro Museo Diocesano, se convertirá en un pasaje para que resulte más rentable el garaje privado construido en lo que era suelo público. La baranda de piedra de la galería del río se ha sustituido por otra de mármol, más rica, pero falsa. Las proporciones de las estancias están completamente desvirtuadas y ha perdido el encanto palaciego, para convertirse en un contenedor vulgar.

 

Santas Justa y Rufina es, aparentemente, la menos castigada por las restauraciones, pero cuando quiten la exposición se verá que también es la menos restaurada. Las capillas laterales conservan todavía la pintura gris con rayas simulando sillería y cubriendo la piedra original, la capilla de la Comunión y la antecapilla se han quedado sin restaurar, siendo partes muy importantes del templo; por no decir la sacristía diseñada por el arquitecto de la fachada barroca de la Catedral de Murcia –Jaime Bord Miliá- que se ha utilizado para comer y dormitar por el personal de servicio de la exposición.

 

En la Parroquia de Santiago también se pensaba hacer una restauración de seis meses, pero salió el tiro por la culata y todavía no se ha abierto al público, cuando está a punto de concluir la exposición. Las referencias sobre su restauración no son muy halagüeñas, por las noticias que tengo. Las lámparas de las capillas no se han repuesto, los zócalos de la capilla de los Dolores se han sustituido por mármoles modernos, en el archivo aparecen y desaparecen los libros, como si hubiera brujas, y todas las tejas del siglo XVIII han desaparecido, cuando podían utilizarse en futuras restauraciones en edificios eclesiásticos de Orihuela ¿Dónde están? Alguien se ha planteado lo que valen.

-La Restauración de Santiag

En fin, estas son algunas de las múltiples cuestiones que me planteo sobre esa falsa Luz que iba a resplandecer sobre Orihuela. Desgraciadamente se comprueba que solo es una campaña de propaganda que utiliza los monumentos nacionales para, literalmente, colocar gigantescos carteles taladrando los sillares de nuestros más preciados edificios, con una finalidad más terrenal que espiritual. Dónde están las promesas de restaurar la Iglesia de San Agustín, el mayor templo de la ciudad. Ojalá me equivoque, pero me temo que acabará como la Merced, hundiéndose la cúpula y derribándola los próceres de Orihuela. Y de nuevo la penumbra, como una losa, sigue cayendo sobre nuestro patrimonio.

-Abandono de la Iglesia de San Agustínr