El fin de un Mito

 

 


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El fin de un Mito

La Ciencia histórica tiene entre sus muchas dificultades la ardua tarea de desmentir afirmaciones que han estado tan arraigadas en la Historiografía que parecen auténticas verdades absolutas.
La dificultad se acrecienta cuando estas cuestiones tienen una dimensión local y significativamente popular, cuando el pueblo las cree como parte de su identidad colectiva, de sus raíces o de su propio orgullo.
En este sentido, la labor del historiador obedece únicamente a su honradez a la hora de presentar el pasado sin falsedades solo con verdades demostrables que nos ayuden a comprender nuestra historia y que pueden generar cierta incomprensión social.
En buena parte de los casos estas desvirtuaciones históricas tienen relación con el desconocimiento de los hechos, la escasez de documentación sobre el tema en cuestión o simplemente por la ausencia de estudios sobre determinadas problemáticas.

La Historiografía local ha mantenido a través de los siglos que la imagen de San Pedro en su Arrepentimiento de la Real Cofradía del Lavatorio era obra incuestionable de Francisco Salzillo y Alcaraz.
Aunque razones por supuesto no faltaban, era frecuente que los autores contemporáneos del barroco, léase en nuestro caso José Montesinos, no dudaran en adjudicar obras al escultor Francisco Salzillo.
La importancia y sobre todo la fama que alcanzó el imaginero murciano fue muy temprana, el hecho de poseer obras de este escultor era sinónimo de prestigio, sin duda la calidad artística de sus piezas y la belleza plástica de sus imágenes calaron hondo en el sentir del pueblo e hicieron que aumentaran sus encargos.
En diversas ocasiones hemos podido comprobar en los Archivos como se le adjudicaban obras que nada tenían que ver con su buen hacer. Recuerdo como en los inventarios de los objetos y enseres de la Iglesia de Monserrate se determinaba que la imagen de San Cristóbal titular del antiguo eremitorio, era obra del inmortal Salzillo, sin embargo en la actualidad disponemos de datos que confirman que la hechura fue realizada por Pedro Juan Codoñer en 1726.
En el caso de la imagen de San Pedro, José Montesinos adscribió su paternidad a Francisco Salzillo, de la misma manera lo han ido corroborando los periodistas locales desde finales del siglo XIX hasta nuestros días.
Hace aproximadamente un año, en un artículo publicado en la Revista Oleza, advertíamos que era inadmisible mantener tal atribución “la actual imagen de San Pedro Arrepentido cuyos rasgos no son adscribibles a la gubia de Francisco Salzillo, dada la tosquedad de la talla, tanto en el rostro, como en las manos y pies de la imagen”(RUIZ ÁNGEL, G. CECILIA ESPINOSA.M: “Evolución de las Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de Orihuela”, Revista Oleza, Semana Santa 2002).

Esta afirmación no estuvo exenta de cierta polémica dentro del seno de la propia Cofradía o en algunos periodistas locales que hicieron una defensa a ultranza de la tradicional autoría de la efigie.
Actualmente la imagen ha sido catalogada como obra del Círculo de Bussy y permanece expuesta junto a otras obras del escultor estrasburgués en el Palacio del Almudí de Murcia. La Historiadora María del Carmen Sánchez Rojas Fenoll especialista en el escultor Nicolás de Bussy afirma que no se puede mantener la atribución a Francisco Salzillo por el mero hecho del análisis formal de la escultura. Confirma la filiación con la obra de Bussy adscribiéndola a su círculo, en donde según esta autora no habría que desechar una intervención de Nicolás Salzillo, integrante de su taller.
En la misma exposición, aparte del grupo de la Cruz de los Labradores, podemos encontrar referencias fotográficas a la desaparecida imagen del patrón de la ciudad Ntro. Padre Jesús Nazareno, atribuido a Nicolás de Bussy. Esta atribución, que se ha mantenido tradicionalmente puede ser hoy contrastada con el dato documental que el Padre Agustín Nieto Fernández localizó en el Archivo Municipal de Orihuela y que recientemente halle entre las notas de otro ilustre franciscano el Padre Pedro Lozano Berenguer, referente al adquisición en 1702 de “una imagen del Santo Cristo para las rogativas y funciones semejantes”.
Era propio de esta ciudad sacar en Rogativa pública la figura de Ntro. Padre Jesús por dispares motivos dado el carácter milagroso que el pueblo otorgaba a la imagen. Cuando había sequía, o epidemias se trasladaba a la ciudad, bien al templo parroquial de las Santas Justa y Rufina o a la Catedral, significativamente a partir del siglo XVIII.

Con estos nuevos datos, estaríamos pues ante la conocida imagen de Ntro. Padre Jesús, cuya cronología 1702, entra dentro de la posibilidad de una atribución a Bussy ya que este morirá en 1706.
En mi opinión esta aportación a la historia del Arte de nuestra ciudad es un paso en adelante para acabar con un mito historiográfico tan arraigado en el pueblo como es la filiación de la imagen de San Pedro a Francisco Salzillo y un gran avance para demostrar la autoría de la desaparecida imagen de Ntro. Padre Jesús

Fdo: Mariano Cecilia Espinosa