Por Gemma Ruiz Angel y Mariano Cecilia - Espinosa
Estudiantes de Historia de la Universidad de Alicante

En la iglesia parroquial de las Santas Justa y Rufina de Orihuela se
puede encontrar en uno de los laterales de su altar mayor dos lienzos
enmarcados que originariamente formaban parte de dos banderolas o banderetas
que se sacaban durante el S. XVIII en las procesiones de Semana Santa.
Estas banderolas fueron halladas en el fondo de uno de los cajones de
la sacristía de la iglesia, enrollados con los mástiles
transversales que en su origen las sustentaban, con remates dorados
en sus extremos, semejantes a las banderetas que aparecieron recientemente
en el Santuario de Ntra. Sª de Monserrate (1). Unos años
después, fueron enmarcados y colocados en el lugar que ocupan
en la actualidad, siendo restaurados hace ya unos años.
Ambos lienzos pueden ser adscritos estilísticamente a un claro
barroquismo en sus formas y colores, característico del S.XVIII,
en donde el movimiento de las figuras se vuelve fundamental. Los motivos
principales de los lienzos son esencialmente los símbolos de
la pasión; la columna, la cruz con toallas, las escaleras, la
corona de espinas, la lanza, la Santa Faz, tenazas, martillos, clavos
... que son portados por ángeles niños, que revolotean
alrededor de los sagrados símbolos, tras el desenclavamiento.

Llama la atención que las figuras centrales de ambas pinturas
sean las mismas que aparecen en las banderolas de posguerra halladas
en Monserrate, es decir, la cruz sobre el calvario y la Santa Faz. Esto
nos indica una perdurabilidad de estos iconos desde el S.XVIII hasta
la segunda mitad del S.XX.
El uso de lienzos en estandartes y banderolas parece ser algo común
en la historia de nuestra Semana Santa, para representar imágenes,
claro esta, siempre referentes a la pasión de Cristo. De esta
forma, algunas cofradías utilizaban este soporte, el lienzo,
en sus estandartes y banderas, es el caso de la Cofradía de la
Virgen de los Dolores cuyo estandarte tenía estas características,
según indica un inventario de 1865 (2):
Inventario de las ropas y efectos de la Virgen de los Dolores de
la parroquia de Santiago, que están en poder de Manuela Pérez
Cabrero.
“ Primeramente tiene manteles de altar lienzo de hilo con sus
guarniciones o encajes uno vordado y otro puesto en el altar.
- Diez paños de Percal Lienzo más gordo para ensima del
altar, dos puestos en su altar.
- Ocho paños de ara y altura dos puestos.
- Diez manteles de altar lienzo de hilo con sus guarniciones ó
encajes para los altares del Smo. Cristo y el de Enfrente, unos vordados
y otros puestos en sus altares.
- Tres tovallas para la Sma. Cruz unas puestas y dos quitadas .
- Cinco Tohallicas pequeñas para la Virgen y María, una
vordada de oro, otra con la pasión y los restantes quitadas.
- Un escapulario vordado de oro.
- Un lazo de puntilla de oro para la cruz.
- Un botecico engarzado con plata feligrana con cruz de lo mismo y dos
medallones de plata con la efigie de Santiago de Oro.
- Un estandarte de raso carmesí vordado de lentejuelas con sus
cordones de seda encarnados
- Dos palos en donde se colocaban
- Un cuadro de la virgen para el estandarte
- Una cruz de cristal para el estandarte”.
ARCHIVO HISTORICO PARROQUIAL DE SANTIAGO. Orihuela.
Sig.: 509 – 22.
Por tanto, el estandarte de esta cofradía estaría formado
por dos mástiles que sustentarían la insignia, la tela
de raso bordada en oro con lentejuelas, el cuadro de la titular de la
cofradía que ocuparía el lugar central del estandarte,
del que a su vez penderían los cordones de seda de color encarnado,
coronando el mástil se situaría una cruz de cristal.
En otro orden de cosas es imprescindible mencionar que, como señalan
diversas fuentes históricas, las procesiones de Semana Santa
estaban encabezadas por el Guión y dos banderolas con los símbolos
de la pasión. Joseph Montesinos en su “Compendio Histórico
– Oriolano” (3), describe como eran las procesiones de Semana
Santa a finales del s. XVIII (4), siendo bastante fiables los datos
que aporta ya que es coetáneo a las descripciones que realiza.
Detalla que la procesión de la Congregación de Ntra. Sª
del Pilar, fundada en 1758, la iniciaba:
“ el estandarte de orlandilla negra con las armas de la Real Congregación
y dos banderetas con los símbolos de la pasión, al cargo
de tres comisarios y enseguida los pasos...”.
Mientras la procesión de la madrugada del Viernes Santo organizada
por la V.O.T de San Francisco estaba encabezada por “ el estandarte
negro y dos banderetas a cargo de los señores mayordomos”.
Por último, indica que la procesión del Viernes Santo
del Loreto o del Santo Entierro de Cristo se abría “ por
el pregonero de la ciudad con clarín destemplado, enseguida el
pendón negro conducido por un caballero, entre dos banderetas
de seda, con las insignias de la pasión que llevan dos niños,
hijos de caballeros y ciudadanos”.
Tenemos constancia de que esta costumbre se mantenía en los años
previos a la Guerra Civil. Según describe Giménez Mateo
(5) la procesión general de la Pasión de Viernes Santo
en la madrugada comenzaba: “ con la bocina, que la tocaba en la
época en que me refiero Pepe Blas, que lo hacía como no
lo ha hecho otro, sacándole dos roncos y secos sonidos, a la
vez que lo hacían dos clarines, seguidos por el guión,
portado por El Caracol y dos banderolas”.
Tras la guerra civil, se reanudan las procesiones con destacables modificaciones
con respecto a lo que había sido la Semana Santa tradicional.
Entre todas las variaciones hay que destacar que la nueva “ Hermandad
de la Convocatoria” abriese los cortejos procesionales, anteriormente
iba delante de Ntro. Padre Jesús durante Miércoles y Viernes
Santo (convocando la llegada del patrón, figura esencial en esos
momentos de la Semana Santa y de la devoción del pueblo). Sin
embargo, la costumbre de encabezar la procesión con el guión
y las banderolas perduró a lo largo de la década de los
40, esta vez a cargo de los cofrades de “La Convocatoria”,
como se puede apreciar en algunas fotografías de posguerra. Sin
embargo esta secular tradición se perdió finalmente durante
los años 50, con la consiguiente desaparición de estas
singulares banderas, siendo olvidadas hasta nuestros días.
Notas:(1). RUIZ ANGEL, G, CECILIA - ESPINOSA, M (2001): “Hallazgos
en la iglesia de Monserrate”, Revista Portada, nº 266, pp.
(2). SÁNCHEZ PORTAS, J (1985): Archivos parroquiales de Orihuela,
Arxius Valencians, 1, Generalitat Valenciana, Consellería de Cultura,
Educación y Ciencia, Diputación de Alicante, Castellón
y Valencia.
(3). MONTESINOS, J (1792): Compendio Histórico Oriolano. B.P. Fernando
de Loazes, Servicio de Microfilm, Orihuela.
(4). SÁNCHEZ PORTAS, J ( ): “Descripción de las procesiones
de Semana Santa en el Compendio Histórico - Oriolano de Montesinos”,
Revista Oleza, Orihuela.
(5). GIMÉNEZ MATEO, F (1982): “La vieja Semana Santa”,
Revista Oleza, Orihuela.
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