|
| Palacio del Conde de la Granja |
|
|
|||
|
Francisco Pérez de los Cobos
Gironés en: “Palacios y casas nobles de la provincia de Alicante”.
Ocupa toda la frontera sur de la plaza y asoma fachada lateral a la
calle del Dr. Sarget, sobre cuya esquina campea el enorme y dieciochesco
escudo del condado. Es este uno de los palacios más impresionantes
de Orihuela, tanto por su volumetría como por la grandiosidad
de la portada barroca, obra atribuida al arquitecto castellonense Jaime
Bort, autor de la fachada barroca de la Catedral de Murcia, porque la
del palacio observa con aquella una gran similitud. Sin embargo, no
hemos encontrado referencia documental que pruebe la supuesta autoría. El edificio, de planta rectangular, consta de planta baja, entresuelo,
piso principal, y sobre él otro más, aunque de huecos
de menor dimensión. Todos ellos aparecen con recercos y cierta
simetría. Destaca la elegante línea de los antepechos
de la planta noble y el balcón corrido de la esquina, donde se
encuentra el escudo con las armas de Rocamora y Maza. En él hay
otros dos, de menor tamaño con las de Ruiz y Fernández
de Heredia. Este último lo volveremos a ver luego. La portada merece una especial atención por la elegancia de
su composición. Sobre la puerta pueden verse los escudos de Rocamora
y nuevamente el de Fernández de Heredia, el mismo que corresponde
a los Heredia, que descrito con sus colores y metales, es: "En
campo de gules cinco torres almenadas de oro, puestas en sotuer".
En ambos extremos, esquinadas, resaltan sendas columnas de fuste acanalado
y capitel de orden corintio romano. El friso se adorna con detalles
vegetales y la cornisa que cierra este primer cuerpo aparece con dentículos.
A ambos lados del antepecho veremos dos alegorías. La de la izquierda
representa a la Justicia y la otra a la Prudencia. Este es el tramo
de la portada con más movimiento por la disposición de
algunos de sus elementos. El segundo cuerpo juega en torno al hueco del piso principal, y está
constituido por dos medias columnas -a cada lado- con capitel del mismo
orden que las inferiores, sustentando un friso ligeramente curvado y
cornisa también con dentículos. Sobre todo ello un frontón
partido. Las medias columnas presentan sendos medallones, con un busto
distinto en cada lado. El último tramo lo compone un pequeño hueco -idéntico
a los restantes en esta altura- con antepecho e integrado en el desarrollo
de la portada por un recerco en piedra, resaltado por algunas formas
en consonancia con el resto de los detalles. El palacio data del XV y sufrió reformas en los siglos XVI y
XVII, pero fue la del año 1757 la que le dio el aspecto que presenta
en la actualidad. La última corresponde a 1994 cuando se restauró
la fachada. El acceso lo constituye un zaguán desde el que se pasa al entresuelo
por una escalera, a mano izquierda, que presenta un escudo en piedra
con las armas de Rocamora y Fernández de Heredia. A ambos lados
del mismo sendas lápidas con esta leyenda: "Este palacio
es la antigua casa solariega de los Rocamora desde el siglo XVI",
en la de la izquierda, y en la otra: "Fue restaurado por Doña
Margarita Fernández de Heredia, Marquesa Vda. de Rafal y Condesa
Vda. De la Granja en 1757". Una puerta, al fondo, flanqueada por
sendas medias columnas dóricas sustentando un friso del mismo
orden y frontón triangular, constituía antaño el
paso a las cuadras. Junto a ella veremos de nuevo, también en
piedra, el escudo de armas de Fernández de Heredia. A la planta noble se llega a través de una puerta con arco de
medio punto, en piedra, cerrada por una cancela metálica. Tras
ella está la escalera principal, con baranda de cerrajería
y zócalo de azulejos del XVIII, salvo en el primer tramo, donde
se ha dejado al descubierto el muro en piedra, correspondiente a la
factura original del edificio. Del mismo material son todos los peldaños. Alcanzada la planta principal se entra directamente a un gran salón
con artesonado de madera y pavimento dameado en blanco y negro -es reciente-
presidido por una chimenea, y sobre ella el lienzo con la figura ecuestre
del Príncipe de Condé. A su derecha hay un lienzo con
la imagen de Fernando II de Austria, obra del siglo XVIII de autor anónimo,
y a la izquierda del primero don Fernando Rosell de Rocamora, Señor
de Benejúzar. El resto de la galería de retratos la integran el de don Pedro
Dávalos Rocamora, conde de la Granja, Señor de Novelda
y Comendador de Amposta, fallecido en Valencia el año 1703: don
Mariano Pascual de Riquelme, Marqués de Beriel y Peñacerrada;
el de la duquesa de Gor, que tiene a la izquierda al Conde de Montijo,
y a la derecha al marqués de Montesacro. Es esta una estancia a través de la cual se pasa a las restantes
del palacio. Toma luz por un único hueco a la fachada principal,
y toda ella es un auténtico museo constituido por los retratos
familiares, reposteros, libros, condecoraciones y hasta una litera perfectamente
conservada, que por cierto no hemos visto en ninguna otra casa solariega
de la comunidad Valenciana. A este salón -el mayor del palacio- le siguen otros, corridos,
todos ellos lindantes con la fachada principal, a la que asoman. El
primero constituye una pequeña sala de estar, con una soberbia
lámpara de cristal de roca y mobiliario de diferentes estilos.
Le sigue otro, algo más grande -con dos amplios huecos- muy luminoso,
que cubre sus paredes con distintos retratos de otros integrantes de
la familia. Desde él se llega al comedor, también de considerable
amplitud y presidido por un gran lienzo. La última estancia está
dedicada a despacho y biblioteca. No falta tampoco una capilla, ya en la parte más interior, con
un cuadro con la imagen del Sagrado Corazón, que a primera vista
parece obra del Greco, pero es tan sólo una imitación.
Sin embargo, el pavimento sí es el original del palacio, y el
más antiguo que se conserva. El conjunto del edificio tiene dos jardines y es hoy vivienda de sus
actuales propietarios, el Conde de la Granja y su familia, título
que ostenta ahora don Juan Manuel Agrela y Pascual de Riquelme, merced
nobiliaria que data del 21 de febrero de 1626 concedida entonces a don
Francisco de Rocamora y Maza, Señor de la Granja de Rocamora.
En el año 1916 fue rehabilitado por doña María
Isabel Manuel de Villena y Álvarez de las Asturias Bohorques,
Condesa de Vía Manuel, G. de E. Esel escudo de armas de este condado: "En campo de azur, un roque,
de oro, sobre una roca de su color, bañada por aguas de azur
y plata, y acompañado de dos lises, de oro; en jefe, un ramo
de moras al natural". Los Rocamora se establecieron en la Vega Baja en el siglo XIII, cuando llega a la conquista del Reino de Valencia don Pedro Rocamora, sobrino del Rey de Francia, de quien Febrer dice: "Sabemos que vino de Septimania con gente y caballos contra el blasfemo moro de Granada en la ocasión oportuna de querer éste recobrar Murcia y su reino que había perdido y se lo había conquistado vuestro yerno rey de Castilla don Alfonso X El Sabio, mientras que su padre hacía guerra a Sevilla. Fue soldado muy valiente". |
|||||