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EL
CASTILLO DE ORIHUELA. Hins Uryula
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La historiografía local ha mostrado desde siempre un especial interés por el legendario Castillo de Orihuela, retrayendo la existencia de la fortaleza hasta épocas anteriores al período islámico, adscribiendo su fundación a griegos, cartagineses, romanos o visigodos. Su mitificado y controvertido origen puede ser hoy contrarrestado por los datos arqueológicos que evidencian una amplia cronología que abarcaría los siglos IX – X, en razón de los restos existentes y aún a falta de una investigación sistemática que propicie nueva luz sobre este asunto. Las fuentes documentales apoyan de pleno esta cronología siendo muy difícil establecer un origen pre- medieval. Durante la fase islámica, la fortaleza (hisn) estaba formada por dos áreas; la alcazaba y un segundo recinto o albacar, de donde partían una serie de lienzos de murallas jalonados por torres que descendían desde el monte hasta la ciudad (madinat Uryula) limitada en la orilla izquierda del Río Segura, configurando un entramado defensivo de gran potencialidad, como bien se puede apreciar en el cartulario de Orihuela Tras la reconquista, la fortaleza desempeñó fundamentalmente un papel de defensa fronteriza entre los reinos de Aragón y Castilla, siendo desde un punto de vista estratégico vital para los dominios de la Corona a la que estaba suscrita.
En la Edad Moderna el castillo continuó manteniendo su función defensiva hasta que en 1707, un rayo propició el estallido del polvorín donde estaba almacenada la pólvora que debía servir para la defensa de Orihuela en la Guerra de Sucesión. Gran parte del castillo voló por los aires, muriendo todos los soldados que lo guarnecían. Desde entonces la degradación de los restos del Castillo y del recinto amurallado ha ido en aumento, las inclemencias meteorológicas, el paso del tiempo o la acción del hombre, tanto por su acción como por su omisión, han contribuido a que estas ruinas se encuentren en un estado tan alarmante. Desde la Asociación Amigos de Orihuela consideramos muy urgente la consolidación de las torres y murallas que perduran en pie, para ello es imprescindible y necesario la redacción de una Plan de Consolidación y eventual restauración del recinto amurallado, caminos y accesos del Castillo de Orihuela, para evitar la fuerte degradación que sufren sus restos y en consecuencia su desaparición. En 1931 fueron declaradas Ruinas Históricas, posteriormente se cedieron al erario municipal, quien dentro del Plan Especial de Protección del Casco Histórico establece el mayor grado de protección, es decir, la Protección Integral de todos los restos de la ciudad fortificada. El estado actual de precariedad que sufre el castillo de Orihuela invita a una intervención de urgencia, a todo esto hay que unir la concienciación y el deseo de la ciudadanía de recuperar dentro de lo posible y a través del estudio serio y riguroso del conjunto, uno de los escenarios históricos de mayor relevancia de la ciudad. |
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