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EL
TEATRO DE ORIHUELA
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Desde el barroco la ciudad siempre contó con lugares de ocio dedicados a la escenificación del género teatral, buenos ejemplos fueron el corral de comedias fundado por los frailes de San Juan de Dios en 1624 y la Casa de Comedias, erigida en 1790 en la calle Meca. Con estos antecedentes en 1840 fue construido un teatro en la calle de la Corredera a expensas de Francisco Regidor Reig, con capacidad para 850 ó 900 espectadores, pronto se convertiría en el centro cultural de la ciudad bajo la nominación de Teatro de Orihuela. En su interior destacaban la decoración de la boca del escenario mediante retratos de Calderón de la Barca, Lope de Vega, Cervantes y Moratín, pintados por el artista oriolano Riudavets.
Con los años el teatro pasó a los nietos del fundador que a pesar de sus múltiples esfuerzos no pudieron mantener su funcionamiento. El 24 de febrero de 1887, aparecía en la prensa local un anuncio por el cual se ponía en venta el teatro bajo el precio de 9000 pesetas con todo su equipamiento. En Abril del mismo año pasó a manos de la Sociedad “ La cooperativa”, mejorando los decorados con la adquisición de unos nuevos procedentes del Teatro Español de Alicante. En 1896, cambió de propietario pasando a manos de Vicente López Durana, que pretendía comprar el de Alicante pero al no estar en venta, realizó mejoras en el teatro de la corredera. En este último cuarto de siglo, queda relegado a un segundo plano, ya que el carácter y la preponderancia de los fuertes valores religiosos tan característicos en la sociedad oriolana dominada por el conservadurismo, hará que manifestaciones tan lúdicas como el teatro se vean con malos ojos considerándose como pecaminoso. En 1900 la situación del teatro es deplorable, siendo adquirido en este año por Eduardo Romero Sanzano que reedificará la fachada, así como la decoración de sus salas interiores, de la misma manera que se efectuará la instalación eléctrica para la iluminación. En este momento el teatro se halla estilísticamente dentro del panorama ecléctico con gran variedad de elementos historicistas; simulación de sillería isodoma en la planta baja, vanos asimétricos con fajones, uno de ellos balcón central de grandes dimensiones, al modo de la casa señorial barroca, vanos ovales neobarrocos combinados con otros rectangulares en la planta superior y frontón clásico en el remate superior de la fachada. Tras unos años de esplendor, el teatro de Orihuela ahora llamado Teatro Romero, comenzó un lento declive coincidiendo con la instalación del Teatro Circo, que llevaría a su cierre, pasando a ser hacia los años 20 un almacén de naranjas, más tarde taller de mecánica y en la actualidad se encuentra abandonado en un estado de deterioro lamentable.
De los vestigios que actualmente se conservan se aprecia, sin hacer
un estudio pormenorizado, que abarca una superficie de 185 m2, distribuyéndose
en una planta en “L”, con dos fachadas, una principal que
se encuentra en su mayor parte derruida y remozada y otra lateral en
la calle Barberos con una pequeña puerta que aún conserva
un rótulo en el que aún se puede leer “ teatro”,
estando la obra realizada en mampostería con enlucido liso. |
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