Por Gemma Ruiz Angel y Mariano Cecilia – Espinosa
Publicado en "Revista Oleza" Edición
Especial Virgen de Monserrate 2001

Antes de comenzar este artículo quisiéramos agradecer toda
la ayuda prestada y el consejo de un gran investigador oriolano, que sin
duda ha sido pieza fundamental para el desarrollo y el conocimiento de
nuestra historia local y especialmente en la recuperación del patrimonio
de Orihuela, como acérrimo defensor contra la desidia y la ignorancia
de este pueblo que no valora ni potencia la herencia cultural que ha recibido.
Nos referimos a D. Javier Sánchez Portas que ha guiado nuestros
pasos en esta ardua tarea que es la investigación histórica,
desde que conoció nuestro interés por esta capilla y por
defenderla de algunos que, ignorantes de su valor, dañaron parte
de la información histórica que poseía, como más
adelante comentaremos.
La capilla del Hallazgo se encuentra situada sobre la gruta o cueva en
donde según la tradición fue hallada la Virgen de Monserrate.
La leyenda cuenta que tras la reconquista algunos cristianos buscaron
incansablemente la imagen de una virgen que se veneraba en la parroquia
de San Julián y que fue escondida con la llegada de los árabes
a la península. Sin embargo, la búsqueda fue infructuosa
durante muchos años, hasta que, como según narra la leyenda:
“ el subterráneo sonido de una campana, oído durante
tres noches continuadamente al pie del monte del castillo en su parte
occidental frente al cauce del río Segura a su entrada por aquel
tiempo en la ciudad llamó la atención a los fieles, que
acudieron al lugar, donde el misterioso sonido se dejaba oír
y agujereando la peña, encontraron el celestial tesoro escondido
durante tantos siglos ”.
Según relatan algunos autores como Gisbert Ballesteros , la nomenclatura
actual de la virgen fue decidida tras un sorteo, al no existir acuerdo
sobre la nominación que debía titular a la imagen, quedando
desechados los nombres del Pilar y del Orito que en un principio se barajaron
.
En el sitio del hallazgo se erigió un templo de reducidas dimensiones
que se articulaba a raíz de la gruta en donde según la tradición
fue hallada la virgen, ocupando aproximadamente el espacio que comprende
desde la capilla hasta la que hoy día es la puerta lateral que
funcionaba entonces como portada principal de la iglesia . El primitivo
templo fue demolido en 1747 y reedificado entre 1750 y 1775 siendo transformado
totalmente el espacio del Santuario con una gran ampliación y una
nueva distribución de sus estructuras.
La capilla del Hallazgo pasó a ocupar un lugar secundario dentro
de la nueva edificación, localizándose en el lado del Evangelio
del crucero de la nueva iglesia, albergando en su camarín, un Santo
Cristo Crucificado que sustituía a la Patrona, a partir de entonces
venerada en su nuevo altar Mayor, obra de Francisco Torres (1769-1795).
La capilla posee una estructura cuadrangular cubierta con una cúpula
sin tambor, con copulín, apoyada sobre pechinas ricamente ornamentadas.
Consta de un retablo barroco que enmarca el camarín originario
de la virgen, al que se accede, tras atravesar una puerta trasera situada
en la sacristía, por una escalinata que contiene un interesante
conjunto de azulejería valenciana de los SS. XVII-XVIII.
LA ORNAMENTACIÓN DE LA CÚPULA
Uno de los aspectos más destacables de la capilla es la cúpula
que la cubre, especialmente por su decoración, que engrandece todo
lo que es el ornato de la capilla en su totalidad. La cúpula se
halla decorada con una serie de medallones que contienen lienzos de temática
fundamentalmente mariana, alusiva a pasajes bíblicos como la Presentación
en el Templo, Desposorios, Pentecostés y a la Asunción de
la Virgen, colocados en las pechinas. Los marcos de estos lienzos se encuentran
ricamente ornamentados con motivos vegetales entrelazados y rocallas propias
del siglo XVIII como han señalado algunos de los autores que han
estudiado detalladamente estas pinturas .
Los arcos de la cúpula se decoran con cintas y ramilletes de flores
talladas y doradas, mientras en la plementería, aparecen sobre
repisas vegetales, niños que completan su adorno. Hay que destacar
los lienzos de los lunetos cuya temática responde a escenas de
la Anunciación, Visitación y a la propia Virgen de Monserrate
. Este último presenta un gran interés ya que hace referencia
a la titular, por lo menos en su origen, de la capilla y naturalmente
del santuario. La pintura representa la iconografía del modelo
tradicional de los grabados de la virgen durante el s. XVIII, como imagen
de vestir con niño situada sobre nubes y rodeada de ángeles.
El conjunto se engalana con un amplio
cortinaje mientras en su parte inferior aparecen figuras en actitud devota
hacia la imagen.
EL RETABLO DE LA CAPILLA DEL HALLAZGO
La capilla del Hallazgo está enmarcada por un retablo barroco
asentado sobre un basamento de piedra sobre el que se eleva el banco y
los dos cuerpos de que consta. En el banco aparecen lienzos sobre el Nacimiento
de Cristo y la Adoración de los Reyes que han sido catalogados
como arte valenciano del siglo XVI, que por tanto, debieron pertenecer
a un conjunto anterior, siendo reutilizados en esta obra.
El primer cuerpo esta formado por tres calles articuladas por columnas
salomónicas, ingrediente esencial en la retablística barroca
española, cuyo fuste está recorrido por uvas y hojas de
parra. En la calle central aparece un camarín de planta poligonal,
en donde se albergaba la imagen de la virgen titular de la capilla, cobijada
por un arco decorado profusamente con conchas, flores, volutas ..., destacando
en la clave, un niño de pié desnudo. En las calles laterales,
se encuentran dos hornacinas de medio punto, cuyo interior esta decorado
con tacos y bolas en relieve, que albergan a San Ramón y San Pascual
, una a cada lado, separadas por sendas columnas salomónicas. En
la parte superior de las hornacinas aparecen pinturas con motivos vegetales
y angelotes que sostienen unas placas, en donde está inscrita la
salutación “Ave María” bajo una corona real.
Mientras sobre las columnas, destaca el friso que se decora con pequeñas
cabezas de ángeles que dan paso al entablamento, decorado con trazas
vegetales, que desaparece a la altura de la calle central, interrumpido
por el arco del camarín, para luego aparecer en la siguiente calle
lateral.
En el segundo cuerpo, compuesto por una sola calle, se encuentra la Coronación
de la Virgen María, pintada sobre lienzo, flanqueada por dos ménsulas
vegetales semejantes a las del interior del camarín y por columnas
salomónicas. A cada lado de las columnas aparecen pirámides
acabadas en bolas doradas, elemento decorativo que aparece en otro de
los retablos de la ciudad, concretamente en el retablo de San Antonio
de Padua, de la iglesia de Stas. Justa y Rufina, cuyas similitudes con
el del Hallazgo son muy acusadas. Coronando todo el conjunto aparece el
emblema tradicional de Ntra. Señora de Monserrate, en donde se
representan los símbolos de la leyenda que narra el hallazgo de
la imagen; la campana, una montaña y dos ángeles mancebos
aserrándola .
Todo el retablo aparece dorado y policromado, con cenefas vegetales geométricas
o composiciones pictóricas de hojarascas, frondas, roleos vegetales
que se articulan en torno a un motivo central que a menudo son máscaras
o ángeles. Predominan los colores azul, rojo y verde, siendo atribuida
la policromía del retablo a Bartolomé Albert, mientras el
dorado se supone a Francisco Heredia, estrecho colaborador suyo, según
han analizado los autores que han estudiado detenidamente este retablo.
La inexistencia de fuentes documentales ha hecho más difícil
la atribución del retablo y el conocimiento de todos aquellos que
participaron en la ejecución de la obra así como de sus
pormenores. Tradicionalmente se ha atribuido la ejecución del retablo
del Hallazgo al escultor oriolano Antonio Caro “ el viejo”,
iniciador de una importante saga de retablistas, con figuras del arte
barroco español como la de su hijo, Antonio Caro Bernabeu . Pero
todas estas hipótesis sobre los realizadores del retablo tanto
de los referidos pintores y doradores como al escultor y la cronología
que se ha propuesto, entre los años 1678-1700 por algunos especialistas
en esta materia , puede ser corregida y corroborada, en algunos de sus
aspectos, con la inscripción hallada en las traseras del camarín,
que aclara la cuestión de su atribución y cronología,
así como proporciona nuevos datos sobre la capilla:
“ESTE CAMARÍN CEICO CIENDO MAIORDOMOS HERNANDO MORENO DIEGO
MARTINES. JVSEPE RVFETE. JVSEPE MASQUEFÁ I JVAN ALMANSOR. JVSEPE
RVFETE SENT ESCVLTOR” (Línea superior)
“AÑO 1690. SIENDO ELECTOS EL SEÑOR DN, GE,MO FABREGES
DEAN DE LA STA IGLESIA DE ORIHVELA DON BRVNO SALCEDO ASESOR ORDINARIO
DEL CO DE SV MAGESTAD EN LA DE HORIHVELA I ANTONIO TOLMO CIVDADANO”
(Línea inferior)
Como podemos apreciar, en ella aparecen los mayordomos de la cofradía
de la Virgen de Monserrate que costearon la obra así como la fecha
de su ejecución e incluso el escultor de la misma . Por tanto,
la obra quedó terminada en el año 1690 fecha que se encuentra
dentro del abanico cronológico que han barajado los especialistas
que han estudiado este retablo.
En lo que refiere al escultor JUSEPE RUFETE, hasta ahora inédito,
podemos decir que parece ser el iniciador de una saga de maestros carpinteros
de cierto renombre local como Alonso, José y Antonio Rufete, este
último, autor del retablo de la capilla de la Comunión (1776
) en la ig. de las Santas Justa y Rufina en Orihuela, entre otras obras.
Con estos nuevos datos habría que replantearse las atribuciones
tanto del retablo de la capilla del Hallazgo como el de San Antonio de
Padua, que dadas sus semejanzas han sido adscritos por la historiografía
a Antonio Caro “ el viejo”.
EL ANTIGUO CAMARÍN DE LA VIRGEN DE MONSERRATE:
El camarín en el que se veneró la titular del santuario,
se levantó a finales del s. XVII (1690) como indica la inscripción
ya citada, sobre la gruta en donde según la tradición se
halló la virgen. Su planta es de forma poligonal, estructuralmente
está formada por seis paneles, en donde destacan las vidrieras
de cuatro de ellos, mientras los dos restantes están realizadas
en madera pintada, dorada y policromada. Los paneles de la vidriera se
encuentran situados al fondo del camarín ya que su funcionalidad
así lo exige, pues tras ellas debe penetrar la luz, que proviene
de un gran ventanal situado en las traseras del camarín. Esta iluminación
natural está directamente relacionada con la concepción
barroca del conjunto, en donde se conjugarían la abundante luz
de las tierras mediterráneas con el dorado y la policromía
de la capilla .
Las vidrieras emplomadas han sido utilizadas desde muy antiguo como cierre
arquitectónico y por la especial luz que transmiten, desde el mundo
romano hasta el árabe, teniendo su época de esplendor en
el gótico, renaciendo de nuevo en el s. XIX . Las vidrieras de
la capilla del hallazgo se encuentran profusamente decoradas, distinguiéndose
diferentes tipos de decoración en sus cristales, fruto de las continuas
renovaciones que sufrieron, ya que las vidrieras corren muchos riesgos
dada la fragilidad de su materia principal, el vidrio. Hemos distinguido
7 tipos de cristales con diferente decoración, aunque uno de ellos,
el tipo1, parece ser el original, ya que predomina notoriamente sobre
los demás (gráfico.1), mientras el resto intentan imitar
a este con ciertas semejanzas en sus formas y colores (figura.1).
Los paneles de las vidrieras están separados por tres columnas
cajeadas decoradas por tres cabezas de angelitos entrelazadas con motivos
vegetales sobre un panel de madera pintado con motivos en verde y ocre..
En la parte superior de cada columna aparecen a modo de ménsulas,
unas cabezas de angelotes policromadas, a su vez, sobre el capitel dórico
de cada una de las columnas, sobresalen cabezas de ángeles orlados
de motivos vegetales que separan una fila superior de vidrieras. El friso
tiene en su parte inicial motivos vegetales mientras la cornisa se encuentra
muy tallada con motivos vegetales pintados en tonos verdes y rojos.
En la boca del camarín se encuentran dos paneles laterales realizados
en madera dorada con motivos ornamentales de diversa índole. En
el panel izquierdo encontramos la típica decoración vegetal
en forma de orla a la cual se entrelazan flores pintadas en colores como
el rojo, verde, azul... . El conjunto encierra como motivo central, un
jarrón lleno de azucenas. En el panel derecho se repite la misma
decoración exceptuando el motivo central que es sustituido por
el emblema de la virgen de Monserrate (la sierra y la montaña).
El camarín se cierra en su parte superior por seis lunetos que
conforman una pequeña cúpula, tres de ellos decorados con
motivos vegetales y rocallas mientras los tres restantes están
formados por una vidriera emplomada, con dos tipos decorativos en los.
cristales (figura.2). En la cúpula pende un florón dorado
simulando un sol que estaría justo encima de la imagen de la virgen.
Cuando originariamente estaba expuesta la virgen en este camarín.,
la acompañaban dos hacheros que estilísticamente tienen
las mismas características que la obra de la capilla (camarín,
retablo...). Estos hacheros tienen una altura de 162 cm estando decorados
con motivos vegetales y por cabezas de ángeles tallados y policromados,
desarrollándose verticalmente de forma muy voluptuosa con movimiento
zigzagueante Así mismo la imagen se encontraba situada sobre una
nube- peana dorada con ángeles tallados y policromados en los laterales
y en el frontal, que tienen las mismas características que los
hacheros y adscribible, por tanto, a la obra originaria del camarín..
La capilla, tras la construcción del nuevo altar mayor en el s.XVIII
pasó a albergar un Santo Cristo crucificado que desapareció
en Agosto de 1936, durante la persecución religiosa. Tras la guerra
civil el altar quedó vacío hasta 1946 cuando fue regalado
al santuario un nuevo Cristo , realizado en 1940, de estilo neoclásico,
sujeto con cuatro clavos y sín apenas marcas pasionales, siendo
atribuido a la escuela de Capuz.
EL CONJUNTO DE AZULEJERÍA DE LA CAPILLA
Como citábamos en un principio, esta capilla posee un importante
conjunto de azulejería valenciana, colocada como pavimento del
camarín y de sus traseras, así como en la escalinata que
tiene como acceso. Se establecen en ella diferentes tipos de azulejos
propios de la cerámica de serie valenciana, algunos reutilizados
como veremos a continuación.
El primer tipo identificado corresponde a un azulejo cuadrado (22 x 22
cm) cuyos motivos decorativos, lirios estilizados pintados en azules,
verdes y amarillos, se unen y giran en torno a un girasol central de color
anaranjado. Este azulejo se encuadra cronológicamente entre los
años 1730-1740 existiendo ejemplares en la iglesia parroquial de
San Jaime en la localidad alicantina de Petrer. Mientras en la capilla
del Hallazgo forma parte del pavimento del camarín y las traseras
de este, incluyendo aquí
la grada de acceso, en donde aparece a menudo cortado para adaptarlo a
las esquinas, ya que no existen formatos especiales para estos ángulos.
En el contrahuellas de la escalera encontramos un segundo tipo de azulejo
cuadrado de mayor antigüedad, primera mitad del s. XVII, decorado
con una estrella octogonal central con puntas a dos vertientes, incrustada
dentro de un círculo contenido a su vez en el cuadro del azulejo.
En las esquinas se utilizan motivos vegetales muy estilizados (botones
y zarcillos) completando el sistema ornamental de la pieza. Los colores
utilizados son principalmente el azul oscuro, amarillo limón, amarillo
ocre, mientras el perfilado se realiza en azul. Este tipo esta documentado
en Rocafort, con restos de azulejerías en el claustro del antiguo
convento de Agustinos y en Valencia, concretamente en los pavimentos de
las tribunas de la iglesia del Convento de la Trinidad.
Se identificó un tercer tipo de azulejería reutilizada en
el pavimento y de procedencia indeterminada. Cronológicamente podemos
adscribirlo entre la mitad del S.XVII y los primeros años del S.XVIII.
La ornamentación de estas piezas consiste en una roseta, hojas
curvadas convergentes, palmetas... Se documenta en lugares como la iglesia
parroquial de Benifaió en el pavimento de su archivo, en el convento
del Milagro de Cocentaina como zócalo de su iglesia, en el templo
parroquial de Llutxent, zócalo del presbiterio, en la iglesia parroquial
de Macastre, Seminario de Segorbe, en la iglesia de San Nicolás
de Valencia, Vistabella...
Por último apuntar la existencia de un cuarto tipo hasta ahora
inédito representado por dos piezas de 10,5 x 10,.5 cm, , cuyos
motivos decorativos fundamentalmente son. entrelazos vegetales azules
sobre fondo blanco que se articulan en torno a una estrella de ocho picos
formada con perlas en cuyo interior se concentra una flor cuyos pétalos
también están pintados en azul. Los lazos se unen a una
serie de figuras ovales formadas por perlas rodeadas de guirnaldas vegetales.
Cronológicamente se adscribe entre finales del s. XVIII y principios
del s. XIX.
BIBLIOGRAFÍA:
- FERNÁNDEZ ARENAS,J (1997): La conservación del patrimonio
y técnicas
Artísticas, Ariel Historia del Arte, Barcelona.
- GISBERT BALLESTEROS, A (1900): Historia de Orihuela, Tomo III, Ed
Facsímil, Orihuela.
- HERNANDEZ GUARDIOLA,L (1990): Pintura decorativa barroca alicantina,
Tomo I, Instituto “ Juan Gil - Albert”, Alicante.
- LOPEZ MARTÍNEZ,Mª C (2000): Tesoro artístico de
Ntra. Sª de Monserrate.
Patrona de Orihuela, Colegio Diocesano de Santo Domingo, Orihuela, pp.16-17.
- MARTINEZ MARÍN,C (2001): “ El Cristo de la Buena Muerte”,
Revista Oleza,
Orihuela.
- MADOZ, P, (1849): Diccionario Geográfico – Estadístico
–Histórico,-Orihuela -Madrid ,Ampliación Facsimilar.
- PENALVA MARTÍNEZ, J Mª, LOPEZ MARTINEZ,MªC, SANCHEZ
PORTAS, J (1998): Los Cristos de Orihuela, Hermandad del Cristo de Zalamea,
Caja Rural Central, Orihuela.
- PEREZ GUILLÉN, I (1996): Cerámica arquitectónica
valenciana: Los azulejos de
- Serie ( ss.XVI-XVIII), Consell Valencià de cultura, Instituto
de Promoció cerámica, Castelló.
- SAEZ VIDAL, (1998):Retablos y retablistas barrocos de Orihuela, Diputación
Provincial de Alicante, Alicante.
- VIDAL BERNABE,(1990): Los retablos alicantinos del barroco, Secretariado
de Publicaciones, Universidad, Alicante.
AGRADECIMIENTOS: Javier Sánchez Portas, Jose Luis Satorre, Manuel
Cagigal Maciá, Mª Cruz López Martínez, Javier
Cecilia Espinosa, Patro García, Manuel Soler Sevilla, Jose María
Penalva Martínez. Desgraciadamente no podemos decir lo mismo del
Presidente de la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte que nos ha puesto
todas las trabas posibles, llegándonos incluso a prohibir la entrada
al Santuario de la patrona de la ciudad de ORIHUELA.
EPILOGO:
Finalmente quisiéramos suplicar desde estas líneas que
se respete por parte de todas las personas, entidades y asociaciones públicas
que estén directamente o indirectamente en contacto con el patrimonio
de Orihuela, y cuiden todos los vestigios históricos que hemos
heredado todos los oriolanos y que se detenga definitivamente esta “costumbre”
de despreciar nuestro patrimonio con su destrucción.
Un buen ejemplo lo hemos tenido durante todo el proceso de investigación
ya que el interesante conjunto de azulejería que hemos analizado
sufrió de uno de los “ males” más destructivos
que cualquier bien patrimonial pueda padecer, la acción devastadora
de la mano del hombre. Muchos de los azulejos originales que fueron sustituidos
por distintos avatares a lo largo de la historia de esta capilla, (mas
de 300 años de antigüedad) se guardaron por alguna mano previsora.
Pero hace unos meses determinados integrantes de la junta directiva de
la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte hizo una “limpieza”
de la capilla, en el sentido más amplio de la palabra, arrojando
a los escombros unas 20 piezas de esta azulejería en donde estaban
representados los tipos anteriormente descritos, significativamente el
tipo que es inédito en toda la Comunidad Valenciana.. De la misma
forma se arrojaron un número indeterminado de cárteles de
novenarios de la Virgen de Monserrate, casualmente los más antiguos
conservados, correspondientes a series datadas entre los años 1838,
1850, 1870 ..., exvotos, un gran arcón en donde se guardaban trajes
de la virgen ( recordemos una vez más que en esta capilla se veneraba
originalmente a la patrona de la ciudad), un atril , restos de lámparas
votivas ... Por suerte y gracias a las indicaciones de la sacristana y
de uno de los monaguillos pudimos recuperar de la escombrera, que habían
formado en el patio adyacente a la sacristía, buena parte de todo
lo que arrojaron.
Por otro lado, las traseras de la capilla en donde se encuentran el importante
conjunto de azulejería y las frágiles vidrieras del camarín,
se han convertido en un auténtico almacén de los enseres
procesionales de la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte, (antorchas,
andas, estanterías, portacirios ...) que no hacen más que
peligrar la integridad de este conjunto histórico- artístico.
A veces, podemos echar la culpa de esta clase de barbarie a la ignorancia
y a la falta de cultura, como atenuador de estas acciones, pero lo más
grave es que cuando se les indica el daño que han hecho y que están
realizando, no muestran ningún ápice de rectificación
sino todo lo contrario rechazan y desprecian el valor del patrimonio histórico,
por ello, no nos queda más que decir: ASÍ CUIDAMOS NUESTRO
PATRIMONIO.
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