EL CASCO HISTÓRICO DE ORIHUELA: PANORAMA Y PERSPECTIVAS ACTUALES

 

 



 patrimonio
 Investigación
El Oriol. Por Javier Sánchez Portas
Amado Granell Mesado. Por Aníbal Bueno Esquer
El Casco Histórico de Orihuela: Panorama y Perspectivas actuales.
Trinidad Huerta y Caturla
Autoría de la imagen del Cristo de las Santas Mujeres de la Mayordomía de nuestra señora de los dolores
Orcelis, Orchello, Urchillo....¿Hurchillo?
La Capilla del Hallazgo. De la Virgen de Monserrte
Gemma Ruiz Ángel y Mariano Cecilia Espinosa

Artículo publicado en la Revista “La Rella”, Anuari del l ´institut d ´estudis Comarcals del Baix Vianalopó, nº 16.


“La falta de rigor en las rehabilitaciones urbanas que no se adaptan a las características de la arquitectura histórica y tradicional de cada lugar y el abandono de los cascos urbanos de algunas de nuestras ciudades, ejemplo de las cuales han sido la ciudad de Santander, la ciudad de Orihuela, el caso de Tossa de Mar, el barrio judío de Córdoba y el Albaicín de Granada... ”.

XV Reunión de Asociaciones y Entidades para la defensa del Patrimonio Cultural y su entorno. Sevilla, 3,4 y 5 de Diciembre de 1993.

Este artículo pretende ser una reflexión sobre la situación actual de deterioro y degradación que presenta el Casco Histórico de la Ciudad de Orihuela, en todas sus vertientes; históricas, arquitectónicas, sociales, demográficas, funcionales y turísticas.
La capital de la antigua gobernación de Orihuela, segunda ciudad en importancia del reino de Valencia, esta calificada como una de las ciudades de mayor monumentalidad de la Comunidad Valenciana, su importancia histórica ha dejado huella en su callejero, conservando hasta hace pocas décadas un Casco Histórico intacto que conservaba innumerables joyas arquitectónicas.
A finales del siglo XVIII la visión urbanística de Orihuela aún mostraba el esplendor de una ciudad cabeza de gobernación y núcleo floreciente del Sur Valenciano, así nos mostraba el ilustrado Cavanilles su impresión sobre la localidad oriolana;

“Hay en ella multitud de calles espaciosas y rectas, casas magníficas, templos suntuosos adornados con vistosos mármoles del reyno; viven allí muchos nobles, hacendados y ricos siendo los restantes hay a casi el número de 5000 labradores, ó artesanos de varios oficios que fabrican lo necesario á los de la ciudad y pueblos de la comarca, Todo abunda en Orihuela, á donde los moradores de la huerta llevan sus ricas producciones”.

A lo largo de todo el siglo XIX, la decadencia de Orihuela se acrecienta con la supresión de la Universidad y el traslado de la capital diocesana a Alicante quedando como una ciudad provinciana de segundo orden, sin sus instituciones más señeras y significativas. Todo esto quedará bien reflejado de nuevo en su urbanismo, así nos lo describe a principios de siglo José Martínez Ruiz Azorín:

“El Segura pasa entre dos ringlas de viejas casas. En las calles estrechas y sucias se asoman vetustos caserones y conventos Van y vienen por ella clérigos con la sotana recogida en la espalda, frailes, monjas, mandaderos de conventos con pequeños cajones y cestas, mozos vestidos de negro y afeitados”.

Estas dos descripciones de Orihuela nos muestran perfectamente el viraje del esplendor a la decadencia de una ciudad que anclada en el pasado no mostrará signos de recuperación hasta bien entrado el siglo XX. Desde un punto de vista urbanístico serán muy pocas las mejoras, si en el siglo XVIII la ciudad experimentará un fervor constructivo sin precedentes, con obras fomentadas por la nobleza y la Iglesia, durante todo el siglo XIX, la decadente economía oriolana facilitará la escasa promoción de nuevas obras, en donde tan solo podemos destacar la construcción en 1862 del Paseo Nuevo de Orihuela y el abandono lento pero paulatino de sus edificaciones.
A partir de la segunda mitad del siglo XX, la especulación urbanística y la desidia de diferentes corporaciones municipales han sido los desencadenantes del comienzo de la destrucción del rico patrimonio tanto monumental como residencial de la ciudad de Orihuela.
A pesar de la gran cantidad de edificios desaparecidos el casco histórico aún conserva inmuebles dignos de conservación pero que en la mayoría de los casos aún siguen en un estado precario y necesitado de actuaciones decididas que les devuelvan el esplendor de antaño.
En 1985, José Aledo y Emilio Diz en su ya conocida obra Orihuela, un patrimonio arquitectónico rural y urbano en peligro, apuntaban la situación alarmante de la Orihuela Monumental, vaticinando que nuestros cinco monumentos nacionales quedarían rodeados de un auténtico vertedero de inmuebles- basura que nada tendría que ver con el entorno histórico en donde estaban situados. Desgraciadamente este vaticinio esta cada día mas patente en el seno del Casco Histórico de Orihuela.

LA DESTRUCCIÓN DEL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO DE ORIHUELA DURANTE LAS ÚLTIMAS DÉCADAS.

En 1969, la Ciudad de Orihuela fue declarada Conjunto Histórico – Artístico, hasta aquellas fechas la capital del Bajo Segura conservaba íntegramente aquel trazado que Coello había plasmado en su Plano Callejero de 1848, la ciudad, apenas había sufrido daños en sus monumentos, únicamente el Convento de Santa Lucía había sido incendiado durante los primeros días del alzamiento militar de 1936, siendo mas tarde derribado durante la posguerra.
La primera mitad del siglo XX se había caracterizado por el respeto al patrimonio de la ciudad, conscientemente o no, esto es una realidad patente que queda reflejada en diversos ejemplos.
A principios de siglo, las bóvedas góticas de la Iglesia de las Santas Justa y Rufina se derrumbaron. La iglesia que entonces si mantenía sus edificios asiduamente, con reparaciones periódicas, ayudaba con su interés y su dinero al mantenimiento y la conservación de sus propiedades, en este caso reconstruyó las bóvedas realizándolas idénticamente, pero con mucho menos peso, las antiguas bóvedas de piedra fueron sustituidas por otras de factura idéntica pero realizadas con cañizo.
En 1940, el Obispo Almarcha, trasladaba el antiguo claustro de la Merced a la Catedral instalándolo en el antiguo fosar adosado a la Seo oriolana. Esta medida providencial, conllevó la conservación de este claustro renacentista para uso y disfrute de todos los ciudadanos, evitando inconscientemente su destrucción, ya que décadas mas tarde sería derribada la Iglesia de la Merced de donde procedía.
A partir de la declaración de 1969, paradójicamente comienza la destrucción de gran parte del patrimonio arquitectónico de Orihuela. Justo en este mismo año, los medios de comunicación se hacían eco del derribo de un edificio singular para los oriolanos, la Casa del Paso, un edificio de finales del siglo XVII que correspondía a la Casa- Palacio de D. Luis Togores y Valenzuela, señor de Jacarilla, según ha podido comprobar recientemente el historiador oriolano Javier Sánchez Portas.
Durante la década de 1970 los derribos se aceleran, desapareciendo entre los escombros importantes muestras de la arquitectura vernácula de la localidad y edificios singulares dignos de toda conservación. Se derribaron palacios como el del Conde de Pinohermoso, iglesias como la de San Gregorio, la Merced, conventos como el de Capuchinos, la casa de la misericordia, molinos y hasta el propio Ayuntamiento de la ciudad, por citar algunos ejemplos destacados.
Junto a esta destrucción paulatina de inmuebles históricos ha corrido paralela la degradación y el abandono del Casco Histórico por parte la población. Durante las últimas tres décadas la degeneración que ha sufrido el Centro histórico de Orihuela y la desaparición de inmuebles de interés histórico y artístico viene dada por una serie de factores que interrelacionados han actuado en detrimento del legado patrimonial de la ciudad.
A partir de la década de 1970 se inicia el abandono paulatino del Casco Histórico por parte de la población hacia nuevas zonas de expansión de la ciudad, siguiendo el modelo periférico americano en perjuicio de la ciudad mediterránea.
Esta situación ha desencadenado la perdida de vitalidad económica y social de los sectores tradicionales de la ciudad en favor de las zonas más modernas que concentran más población y en consecuencia son más atractivas para el sistema capitalista imperante en estos momentos.
Como consecuencia inmediata, el abandono de los inmuebles conlleva el aumento progresivo de su deterioro a veces acrecentado por la desidia de algunos propietarios y la especulación de otros, que ven en estos solares nuevas formas de enriquecimiento a través de la urbanización.
La Iglesia dado el gran peso que históricamente ha tenido en esta ciudad es uno de los principales propietarios de inmuebles históricos de la ciudad. El abandono de su patrimonio durante el siglo XX ha posibilitado el estado de deterioro de gran parte de los Monumentos que posee Orihuela.
Sí analizamos los diferentes libros de fábrica y de las Juntas de Parroquia de cualesquiera de las iglesias parroquiales de Orihuela, podremos comprobar como la iglesia se preocupaba de realizar periódicamente reparaciones en sus templos, manteniéndolos en óptimo estado de salud. Las visitas regulares de los diferentes obispos de la diócesis servía de acicate y de inspección de los templos para subsanar sus deficiencias. Pero este cuidado de su patrimonio no se limitaba exclusivamente a la arquitectura sino también a todo tipo de elementos religiosos de diversa índole; ornamentos litúrgicos, orfebrería, retablos, imágenes,...
Hasta principios del siglo XX estas prácticas fueron bastantes comunes, con la entrada del nuevo siglo la iglesia se despreocupará de su patrimonio y comenzará un lento abandono cuyas consecuencias las sufrimos hoy. Para la buena salud de los edificios es necesario que cada cincuenta años se realicen reparaciones para la buena conservación de este tipo de inmuebles. Sin embargo, la iglesia ha dejado el mantenimiento de sus edificaciones y es en la actualidad el estado, como consecuencia de las leyes de patrimonio, quien debe hacer frente a la recuperación de estos edificios por su significación histórica y cultural.
A esta falta de actuaciones de conservación y el consecuente deterioro de estos edificios hemos de unir la destrucción consentida de edificios de carácter religioso. A principios de los 80 desaparece el Convento de Capuchinos de Orihuela, localizado a las afueras de la ciudad, en el antiguo arrabal Roig para construir viviendas de pisos, que en la actualidad son el principal foco de marginalidad que existe en Orihuela. Con la desaparición de este inmueble se pierde la biblioteca de los Capuchinos y las imágenes devocionarias, que en muchos casos habían sido costeadas por los propios vecinos del barrio siendo trasladadas a otros conventos, entre ellas las tallas del imaginero valenciano Enrique Galarza.
En 1982, la iglesia de la Merced cerrada al culto por su mal estado de conservación, pierde su cúpula al desplomarse por el excesivo peso de algunas reparaciones que se había hecho anteriormente. Todo lo contrario a lo sucedido a principios de siglo con las bóvedas de la Iglesia de las Santas Justa y Rufina, la iglesia de la Merced es derribada inmediatamente con todo su mobiliario y objetos de culto en su interior; lámparas, altares, retablos, incluso los lienzos de las pechinas realizados por Antonio Villanueva desaparecen entre los escombros. El órgano neogótico es recuperado por un grupo de oriolanos que intentan rescatar todo lo posible de las ruinas y trasladado a la Iglesia de la Visitación, en el convento de las Salesas, eso sí con las reticencias de la curia oriolana. Entre los muros de la iglesia aparecieron arquerías góticas originales del edificio, que en algún caso fueron recuperadas por algún particular y actualmente conservadas.
Sirvan estos ejemplos, a los que habría que añadir otros, como fiel reflejo del grave problema que ha supuesto la conservación del patrimonio de la iglesia en la segunda mitad del siglo XX en Orihuela.
El poder político tiene el deber y la obligación de velar por la conservación de nuestro patrimonio, sin embargo en los últimos tiempos la desidia de los poderes públicos con respecto a la conservación y la recuperación del patrimonio y la ausencia de políticas revitalizadoras del Centro Histórico y de planes concretos de actuación efectivos y reales junto a las carencias de inversiones decididas en favor del Patrimonio Histórico por parte de la administración han facilitado la degeneración, el deterioro y en muchos casos la perdida del Casco Histórico.
Como complemento a este grupo de factores que han posibilitado el estado actual de la ciudad histórica de Orihuela hay que unir la escasa concienciación ciudadana sobre la importancia del legado histórico que ha recibido de sus antepasados y su despreocupación por su recuperación.

LA SITUACIÓN ACTUAL DEL CASCO HISTÓRICO DE ORIHUELA

Ante este panorama analicemos el estado actual de nuestro Casco Histórico y sus expectativas de futuro inmediato ante un evento de gran importancia para la Ciudad, como es la macroexposición la Luz de las Imágenes.
En los últimos años, con la aplicación de las diferentes leyes en defensa del Patrimonio, Ley del Patrimonio Histórico (1985) y la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano (1998), todo parecía entrever que se frenaría la degradación y el abandono del Casco Histórico y que se sentarían las bases para su recuperación
En 1994, se aprueba el Plan Especial de Ordenación y Conservación del Centro Histórico de Orihuela y se crea una oficina municipal que gestionará este plan cuyo fin principal es la recuperación del Casco Histórico de Orihuela. Con su redacción parece que se inicia una nueva etapa en la Conservación del Patrimonio Histórico de Orihuela.
Se realizan algunas restauraciones, Palacio del Conde de la Granja, Teatro- Circo o la Iglesia de San Juan de Dios por citar algunos ejemplos destacados. Sin embargo, las inversiones en el Casco Histórico de Orihuela aún siguen siendo bastante precarias. El citado plan que había nacido con bastantes deficiencias, comenzando por la propia delimitación del Casco Antiguo en donde no se incluyen zonas históricas como el Arrabal medieval de San Juan Bautista, queda totalmente en entredicho cuando no aparecen soluciones a la problemática de la ciudad histórica o cuando se incumplen sus propias directrices.
En 1997, las carencias son muy acusadas, así lo reflejaba el Consell Valenciá de Cultura, que celebro Pleno en nuestra ciudad, exponiendo la falta de inversiones públicas y el abandono de las administraciones que había repercutido en el estado actual del Casco Histórico de Orihuela.
En los últimos cinco años, han sucedido situaciones que ponen de relieve la falta de voluntad de las autoridades por la recuperación real del Patrimonio Arquitectónico de Orihuela. Inmediatamente después de la puesta en vigencia del Plan Especial comienza la restauración de una manzana de viviendas del entorno de la iglesia de las Santas Justa y Rufina (B.I.C), la mayoría con origen en el siglo XVIII. En sus aledaños se recupera la antigua configuración de la Plaza de la Compañía (actual Pz. De las Salesas), con la creación del edificio del Colegio de Abogados. Sin embargo, ante la sorpresa de todos, la corporación municipal decide instalar allí la Sede de la Universidad Miguel Hernández, llevándose a cabo el derribo de las viviendas que poco antes el Ayuntamiento de Orihuela había restaurado.
El incumplimiento del Plan Especial se pone de manifiesto en diversas situaciones, una de ellas recientemente con el derribo ilegal del Palacio Ruiz de Villafranca (1725) en la madrugada de un domingo con el beneplácito de las autoridades y que ahora se trata de legalizar por ser su propietario un importante empresario de la localidad.
Durante los últimos años, se ha incrementado el número de intervenciones en los edificios del Casco Histórico, muchos de ellos de iniciativa pública y con estas actuaciones ha surgido una nueva problemática para la conservación del patrimonio; la falta de rigor en las restauraciones.
La ausencia de estudios rigurosos y el escaso conocimiento de la arquitectura vernácula de la localidad ha conllevado que las restauraciones realizadas en gran parte de los inmuebles intervenidos no se adapten a las características de la arquitectura tradicional oriolana y por tanto falsificando la autenticidad de estas muestras de patrimonio arquitectónico que han sido características de la zona durante las diferentes etapas históricas por las que ha atravesado.
La falsificación conlleva la perdida de valor de la obra ya que las alteraciones ponen en duda la autenticidad general del conjunto y por tanto resta para el futuro los valores históricos, artísticos y arquitectónicos tanto del inmueble como del entorno en donde se encuentre ubicado.
La falta de rigor en las rehabilitaciones, ha transformado los edificios en híbridos históricos que poco tienen que ver con el aspecto original del casco urbano. La mala utilización del cromatismo de las fachadas, ante la falta de una carta cromática que establezca las diferentes gamas de colores y tonalidades utilizados en la arquitectura tradicional, la variación de las proporciones y las dimensiones de los inmuebles, la mayor parte por la agregación de nuevas plantas, la sustitución de las carpinterías por el aluminio, la restitución de rejerías y en algunos casos la transformación del estilo de las fachadas bajo criterios poco objetivos relativos al gusto personal, han acabado por desvirtuar la apariencia y quizá la esencia de nuestro casco histórico.
Ejemplos tenemos muchos y de diversa índole, desde rehabilitaciones lamentables como el Palacio Sorzano de Tejada antigua casa neoclásica de los señores de Rebagliato, transformada en un revival historicista de magnitudes neoárabes y andaluzas hasta las falsificaciones cromáticas del frente fluvial.
Uno de los principales problemas de esta falta de rigurosidad y de criterio se debe a la escasez de documentación histórica que se utiliza en las intervenciones, máxime cuando la ciudad de Orihuela posee un rico patrimonio documental en donde se puede localizar los planos de fachadas de nueva planta o reformas que desde el siglo XVIII han ido depositándose en el Archivo Municipal de la ciudad. Esta documentación ayudaría en gran medida a la correcta recuperación de las características de los inmuebles intervenidos, en una ecuación en donde prevaleciera el conocimiento del edificio a la actuación, es decir, máxima documentación y mínima actuación.tal como indica la Carta de Barcelona de defensa del Patrimonio Cultural.
Sin embargo esta problemática no se centra exclusivamente en los inmuebles y viviendas del Centros Histórico sino que es extrapolable a los Monumentos Nacionales, hoy B.I.C, que con motivo de la macroexposición la Luz de las Imágenes han sido restaurados con criterios poco ortodoxos para la recuperación del patrimonio de la ciudad, que no es mas que el fin teórico de la exposición.
No obstante la existencia de otras motivaciones de carácter político y la premura de tiempo en que se han hecho las intervenciones en los antiguos monumentos nacionales han acabado por perjudicar y en ocasiones dañar la integridad cultural de estos inmuebles.
Las intervenciones realizadas en la Iglesia de Santo Domingo de Orihuela son un buen ejemplo de actuaciones dañinas para el patrimonio, eliminándose pavimentos de piedra originales, sustituyendo la cancela del siglo XVIII por una nueva de cristal o la “restauración” de las pinturas murales en donde no se ha tenido en cuenta las bases de toda buena restauración, es decir; el respeto, la reversibilidad y el reconocimiento.Esto es una buena muestra de lo que ha sido la exposición la Luz de las Imágenes para el patrimonio histórico- artístico de Orihuela
Durante los últimos años los proyectos de nueva construcción en los entornos históricos de la ciudad han destacado por su falta de sensibilidad histórica y artística y en poca consonancia con el entorno inmediato en donde se encuentran ubicados, con edificaciones discordantes dentro de los tipos arquitectónicos actuales que nada tienen que ver con la arquitectura tradicional de la ciudad.
Como ejemplo podemos citar la reciente construcción de la sede de la Fundación “Miguel Hernández”, junto al Colegio de Sto. Domingo, joya arquitectónica y monumental del levante español. El edificio se construyó bajo las directrices mas vanguardistas actuales y que distorsiona el entorno histórico en donde está enclavado, que no es otro que un B.I.C.
La utilización de un mobiliario urbano acorde con el entorno histórico aunque parezca una menudez es imprescindible ya que la utilización de modelos antiguos de farolas, diseños de bancos y fuentes puede ayudar y mejorar el paseo de los ciudadanos por el centro histórico. Sin embargo, en Orihuela se producen distorsiones tan importantes y tan dañinas para la percepción de los entornos históricos como por ejemplo los aledaños del Colegio de Santo Domingo.
La agregación de elementos modernos discordantes en las zonas históricas poco o nada tiene que ver con políticas de conservación y recuperación de los centros históricos y si con otras políticas de renovación urbanística

CONCLUSIONES FINALES Y PROPUESTAS PARA LA RECUPERACIÓN DEL CASCO HISTÓRICO DE ORIHUELA:

La alarmante situación actual del Casco Histórico de Orihuela implica la necesidad de adoptar medidas y soluciones a la problemática que presenta, si realmente se pretende recuperar el patrimonio arquitectónico de la ciudad.
Desde nuestra perspectiva creemos indispensable la concienciación de la ciudadanía con respecto a la importancia y el valor cultural del patrimonio monumental de Orihuela ya que en realidad ellos son sus verdaderos destinatarios. Es necesaria la creación de programas específicos que fomenten entre los escolares el conocimiento y la valoración de su patrimonio para que aprendan a respetarlo y cuidarlo.
La desconocida riqueza patrimonial de esta ciudad valenciana debe ser objeto de estudio y divulgación por parte de las instituciones, significativamente por parte de las regionales con el fin de acentuar la valencianidad de Orihuela entre sus habitantes y entre el resto de comarcas de la Comunidad. La frecuencia de símbolos valencianos en sus monumentos con la presencia de las cuatro barras, la existencia de celebraciones tan similares como el día de la reconquista con la señera de Valencia, deben servir de acicate para el conocimiento de la historia de esta ciudad por toda la Comunidad Valenciana.
A nivel político es necesario una implicación directa y una mayor voluntad de la administración local y autonómica con respecto a la recuperación del patrimonio residencial, aumentando las ayudas a sus propietarios, créditos a fondo perdido, ayudas para restaurar fachadas o créditos con bajo interés. Asimismo es imprescindible la inversión en las obras arquitectónicas de mayor monumentalidad para su restauración, ya que en si mismas reúnen mayor riqueza artística e histórica que cualquier otra obra patrimonial de la ciudad.
Es necesario la implicación de la iniciativa privada en la recuperación del Casco Histórico, con incentivos que fomenten esta participación a la hora de recuperar viviendas, locales comerciales e inmuebles.
Para evitar falsificaciones históricas la administración debe fomentar los estudios referentes al conocimiento y evolución de la arquitectura tradicional para luego su aplicación en las intervenciones que se realicen en el Casco Histórico, con la supervisión de los técnicos competentes.
Uno de los principales problemas del Casco Histórico de Orihuela es la degradación social de sus barrios, con la aparición de focos marginales que crean sensaciones de peligro e inseguridad. Con el fin de revitalizar la ciudad histórica y acabar con esta problemática hay que establecer políticas que fomenten la renovación demográfica de los habitantes de estas zonas, en la mayoría de los casos personas de avanzada edad con la inclusión de familias jóvenes capaces de recuperar viviendas y sobre todo de dar vitalidad al centro histórico.
Sin embargo, para que esto sea efectivo, la administración debe incentivar a la población con proyectos serios de rehabilitación, incentivos económicos a la hora de comprar la vivienda y la dotación de infraestructuras comerciales, de ocio, infantiles... que sean capaces de atraer a la población.
El casco histórico debe recuperar su funcionalidad, afortunadamente Orihuela no ha perdido completamente la función administrativa, la pervivencia del Ayuntamiento y de los juzgados es buena prueba de ello. No obstante, es importante la recuperación de la función artesanal con la instalación de pequeños talleres artesanales (herreros, carpinteros, canteros...), ya que son imprescindibles para la recuperación patrimonial además de convertirse en una demanda de empleo juvenil y con ello una perpetuidad de los oficios tradicionales.
La función comercial perpetuada en la actualidad en la calle Mayor debe recuperar el esplendor de antaño, siendo objeto de ayudas por parte de la administración local con exenciones tributarias, créditos a bajo interés y créditos a fondo perdido.
En la actualidad el turismo cultural se ha convertido en un fenómeno social de primer orden con la llegada de turistas a las ciudades históricas en busca de una oferta diferente y sobre todo con identidad propia. El turismo cultural reportaría beneficios a la administración y compensaría las inversiones realizadas en el Casco Histórico.
Para ello la ciudad histórica debe ofrecer un ambiente acogedor y distintivo que muestre las señas de identidad del pueblo y sea una semblanza de su historia. En este sentido la hostelería puede jugar un papel fundamental a la hora de revitalizar los Cascos Históricos, no obstante para conseguir estos objetivos se debe controlar el aspecto y la oferta de estos establecimientos, con ordenanzas municipales que posibiliten este ambiente tradicional de ciudad mediterránea que busca este tipo de turismo.
Por último, recordar que el patrimonio es un legado cultural que hemos recibido de nuestros antepasados y que debe ser transmitido a las futuras generaciones en el mejor estado posible, como símbolo de la identidad de los pueblos.


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