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EL ORIOL |
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Por Javier Sánchez Portas
Director del Archivo Central de la Generalitat Valenciana
La primera intervención de Valencia en Orihuela se produce con motivo de la sublevación mudejar de 1.264-1.265, y es entonces cuando se produce la auténtica conquista. Roto el pacto de Alcazar interviene Jaime I para recuperar este territorio y ayudar así a su yerno, el ya rey Alfonso X el Sabio. Con este motivo permanece en Orihuela el rey don Jaime durante la Navidad de 1.264, donde instala su cuartel general, hasta que sometida la zona se retira a sus dominios. En la etapa castellana Oríhuela es una ciudad importante pero segundona por ser realmente Alicante quien posee carácter fronterizo. Con la conquista de Jaime II de Aragón, en 1.296, es cuando Orihuela adquiere su auténtico valor de lugar de frontera entre el Reino de Valencia y el de Murcia. Desde 1.296 a 1.304 el Reino de Murcia forma parte de la Corona de Aragón. Con la sentencia arbitral de Torrellas, de 1.304, esta incorporación, pasajera para Murcia, se convierte en definitiva para Orihuela. Jaime II crea una Procuraci6n General de Orihuela que en 1.366 sería transformada, por Pedro IV, en Gobernación General de Orihuela, independiente de la ya existente para el Reino de Valencia. Adquiriendo de esta forma la capitalidad político administrativa de un amplio territorio que llegaba hasta el río Xixona. Durante toda la época medieval los mayores deseos de Orihuela se centran en lograr la independencia eclesiástica de la Diócesis de Cartagena, lo que influye en que Alfonso V el Magnánimo le dé el rango de ciudad en 1.437, si bien el Obispado propio no lo conseguiría hasta 1.564 gracias a la intervención del oriolano Don Fernando de Loazes, Arzobispo de Tarragona y posteriormente de Valencia, que presidía el brazo eclesiástico en las Cortes de Monz6n. Después de la anteriormente mencionada brevísima etapa castellana, Orihuela se integra por completo en el Reino de Valencia, adquiriendo todos sus usos, costumbres, lengua, escudo y demás signos diferenciadores frente al Reino enemigo de Murcia. En 1.400 Orihuela comienza a celebrar dos fiestas que de forma especial se conmemoran en la ciudad de Valenciá : El Corpus y la Reconquista. En ambas se aprecian características miméticas de la capital como los gigantes y cabezudos, la tarasca, fuegos y morteretes, danzas y especial protagonismo del Estandarte de la ciudad. Centrándonos en la fiesta de la Reconquista, el 17 de julio, tenemos constancia de que desde 1.400 se saca la señera, enseña, pendón o estandarte -pues con todas estas denominaciones se conoce que era portada en un principio por el justicia criminal y al quedar abolido este cargo, por la supresión de los Fueros, se encomienda al síndico. Desde el origen de la fiesta se realiza un pregón o crida anunciando la celebración, y gracias a un informe realizado en 1.577 sabemos qué actos se realizaban : luminárias en el castillo, campanarios de las iglesias y en la Sala de dicha ciudad, y que en el dicho castillo se disparen algunos tiros de artillería la víspera de la fiesta al medio día, al tiempo que se alzará el Estandarte de la ciudad, y el día de la fiesta al tiempo que la procesión salga y vuelva a la Iglesia de Santa Justa, y el mismo día en la tarde al tiempo que se llevará el Estandarte, y que en los dichos campanarios y Sala, la víspera de la fiesta por la noche se tiren cohetes, sonando las campanas y los ministriles en los campanarios de la catedral, y las trompetas en la Sala con los atabales de cobre". Existe constancia documental de que en 1.609 se ccmpra cinta para bajar y subir el Pend6n por el balcón, igual que se hace con la Senyera en el Ayuntamiento de Valencia, evitando de esta forma su inclinación. Tambien a semejanza de la Senyera, que tiene como cimera el "Rat Penat", la Enseña oriolana nos consta que está rematada al menos desde 1.602 por un Oriol de plata dorada. Y desde 1.605 tenemos noticias de la existencia de cordones de seda con flecos (borlas) para ser llevados por representantes municipales. En definitiva podemos concluir que existen esenciales mimetismos entre las celebraciones cívicas de la Reconquista realizadas por las ciudades de Valencia y Orihuela, que son lógica consecuencia de un multisecular pasado común. Javier Sánchez Portas |
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